Manuel Berlanga, obrero en paro sin antecedentes penales, quiso atracar la semana pasada en Málaga un salón de juegos amenazando con un cuchillo al encargado y a varios clientes, pero estos se le enfrentaron hasta que huyó seguido por los gritos de “¡Al ladrón!”
Berlanga, de 37 años y padre de dos hijos, corrió unos 800 metros hasta que dos perseguidores lo acorralaron, lo lapidaron y golpearon su cabeza con piedras hasta desfigurarlo.
Los homicidas eran unos marroquíes que habían visto en la calle la persecución, a la que se unieron hasta encabezarla, febriles y entusiasmados. Tenían antecedentes como pequeños delincuentes.
Seguir leyendo en Crónicas Bárbaras


Recent Comments