Ya se ha demostrado que no se logra prosperidad económica cuando el Estado abandona su papel: ayudar al sector privado con reglas claras.
El sistema capitalista implica producción masiva, mercados en expansión y supone innovación y acumulación incesante de capitales. Precisa de una justicia independiente que respete la autonomía y libertad de las personas.
Dos opciones se están definiendo en la Argentina. Una es la que defiende Cristina y Néstor Kirchner: un gobierno que intervenga en los mercados favoreciendo intereses personales, corporaciones y grupos de presión, que avance sobre la sociedad civil afectando los derechos individuales, en definitiva que aumente la autoridad del estado.
La segunda opción es la que definió Macri y es aceptada por otros líderes de la oposición que está en contra de posturas nacionalistas, proteccionistas en lo económico y cultural, estatistas, en general. Promueven apoyo institucional para impulsar el aumento de la productividad y el éxito con el modelo de los países capitalistas avanzados, única manera de elevar la calidad de vida de los ciudadanos.
Leído en La Historia Paralela


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